
Por Genaro Rencoret
En el libro Industria cultural, información y capitalismo (2013), César Bolaño da cuenta de que el Internet ha sido proclamado por un sinnúmero de personas como “un instrumento de integración mundial” (p. 29). La razón de lo anterior es debido, siguiendo las ideas del mismo autor, a que el Internet se presenta con un supuesto potencial descentralizador, democratizador y contrahegemónico.
Podría pensarse entonces que el Internet podría ser una salida a las propuestas capitalistas y neoliberales imperantes en la actualidad. Sin embargo, Bolaño afirma que el desarrollo del capitalismo en el siglo XXI ha propiciado que el Internet se transforme en un ágora global “tanto más asimétrica y excluyente que la prevaleciente en el Estado liberal burgués predemocrático” (p. 30). Esto último se debe a que el Internet ha perfeccionado los mecanismos que favorecen el aceleramiento del proceso de acumulación de capital y, al mismo tiempo, garantiza la legitimidad de perpetuar una dominación de los seres humanos en forma tanto económica como cultural (Bolaño, 2013). En otras palabras, la información y comunicación propiciadas por el Internet han terminado sirviendo al capitalismo imperante.
Considerando estas cuestiones destaco las ideas del músico y divulgador musical Alvinsch (2021), quien afirma que el Internet está diseñado de una manera que no favorece el quehacer artístico porque inhibe la experimentación y la creatividad. Para el autor colombiano, lo que genera el Internet son burbujas de contenido que encasillan a l@s artistas en lógicas que favorezcan el consumo de cierto tipo de contenido. Estas burbujas representan formas seguras de conseguir visualizaciones, reproducciones y alcance mediático en las redes. De esta manera el romper las burbujas de contenido termina siendo riesgoso, según afirma Alvinsch (2021), porque los algoritmos del Internet asumen que existe cierto contenido que es de interés para las personas y otros que no lo son. La máquina termina por decir cuándo y qué contenido vemos -lo que es sumamente distópico, por cierto-.
Ahora bien, desde mi palestra, creo que el contenido verdaderamente artístico se encuentra en las personas que rompen la burbuja de contenido sin siquiera dudarlo. En definitiva, la escena independiente de la música es donde se encuentran las voces que seguirán quebrando los límites del quehacer creativo. Y es precisamente ahí donde está Heartgaze -con quien tuve el agrado de conversar sobre su proyecto-.

Los comienzos de Heartgaze -cuyo nombre real es Clemente Calandra- en la música se remontan a su temprana niñez, según me comentó. “Empecé más o menos a los ocho años porque tuve una lesión en el fémur que me impidió moverme durante un tiempo. En ese entonces quise aprender a tocar guitarra. Y muy rápidamente tuve el interés de hacer mi propia música, así que escribí algunas cosas tipo The Beatles. (…) Con el tiempo aprendí acerca de cómo grabar y terminé, más o menos a los trece años, haciendo demos punk. Después pasé al rap y llegamos al día de hoy”, sentenció el joven artista.
Clemente deja a la vista que ha tenido una gama amplia de influencias desde su temprano interés por el quehacer musical. Acerca de esta cuestión, la joven voz me comentó: “Para mí siempre hay algo muy fuerte en buscar diferentes identidades musicales. (…) No quiero hacer los mismos temas una y otra vez. (…) Siempre he tenido una inclinación hacia lo experimental y probar distintas cosas”. En esta misma línea, Heartgaze agregó: “Tuve la suerte de crecer con mucha música. Por ejemplo, desde The Beatles pude pasar a Green Day y a Tyler, The Creator”.
Es posible decir que el joven artista argentino pertenece a una generación que ha crecido con el Internet. Con aquello en la palestra, el mismo Heartgaze sentenció lo siguiente: “Siento que le debo todo al Internet porque es muy fuerte la cantidad de arte y música a la que puedes acceder por medio de él. (…) El Internet facilita el acceso”.
Las palabras de Heartgaze me llevan a reflexionar sobre las ideas de César Bolaño en torno al Internet. Es evidente que resulta ser una tecnología que ha favorecido una dominación económica y cultural de los seres humanos. Sin embargo, creo que el Internet también puede cumplir funciones contrahegemónicas y subversivas frente al modelo de sociedad cimentada en lógicas neoliberales y de control. El educarnos en el manejo del Internet es la manera de poder conseguir lo anterior y, así, poder emplear la tecnología verdaderamente en favor tanto del desarrollo humano sostenible como de la libertad. Una manera de poder aplicar lo anterior es dejando de acceder de manera pasiva al arte y entrar al quehacer artístico de manera tanto activa como crítica.
Ahora bien, volviendo a la música, charlando con Clemente sobre su proceso creativo me reveló que se inclina más hacia el área de la producción. “Mucha de mi música parte desde la creación de beats y desde ahí voy agregando cosas encima”, comentó el artista. Sumado a lo anterior, Heartgaze afirmó que Tyler, The Creator es una de sus grandes influencias en lo que respecta a la producción. “Él me inspiró a empezar a producir música. (…) Con el tiempo descubrí otros artistas que también son referentes, como Childish Gambino o No Rome, y escenas musicales como el lo-fi o la presente en Soundcloud”, cerró Clemente.

Por otra parte, hablamos con Heartgaze sobre el nuevo material que espera lanzar. Se trata de un Mixtape, debido a que -según sus propias palabras- no deseaba hacer un álbum ni un EP. En esta obra se incluyen los singles A Veces (2021) y Florida (2021), canciones que incluyen respectivamente las colaboraciones de Dulce y Agraz y Cece Maravilla. “Es un trabajo fuertemente estético en términos musicales y sonoros. Las canciones representan muchos sentimientos, (…) mucha performance. (…) Más que un mensaje, quiero traspasar energía humana en estas canciones”, sentenció la joven voz.
Los sencillos antes mencionados dan cuenta de forma fiel esa energía humana que busca comunicar Clemente. Ahora bien, A Veces (2021) y Florida (2021) son dos canciones totalmente diferentes en cuanto a sus sonoridades. La primera canción se acerca más al rap, trap y al R&B, mientras que el segundo trabajo entremezclada una vibra punk con pop y beats ligados a la estética urbana.
Aunque, para ser sincero, me es muy difícil describir la música de Heartgaze. Siento que la nomenclatura musical es débil e insulsa, ya que no me parece justo encasillar el trabajo de Clemente en el indie o en el urbano de manera unívoca. “Yo diría que mi proyecto es la forma en que me puedo expresar artísticamente en diferentes ámbitos, no tan sólo en lo musical”, comentó el músico argentino. Además, Clemente concluyó entre risas con una de las mejores frases que he escuchado en la labor periodística: “Diría que soy una estrella pop”.

Previamente mencioné que es urgente dejar de entrar al quehacer artístico de manera activa. Me parece sumamente necesario tener inquietudes y cuestionamientos frente al arte. No hay que quedarse en reposo. Tampoco hay que enmarcarse en una identidad unívoca porque el hacerlo es autoimponerse una obligación a existir con una verdad absoluta que es generada por la sociedad neoliberal. Lo anterior significa, finalmente, el controlar nuestra propia capacidad de cambiar, crecer o evolucionar de manera autónoma y no subordinada a intereses ajenos.
El arte, como diría el poeta Héctor Hernández Montecinos, es un acto de terrorismo frente a la opresión mediada por el contrato social que trata de enmarcarnos coercitivamente como seres no humanos, sino como seres que terminan siendo producto y consumo al mismo tiempo. El quehacer artístico termina siendo el transitar constantemente a través de lo que nos inquieta y, según lo que percibo, el trabajo de Clemente es justamente eso. La obra de Heartgaze demuestra el anhelo de experimentar, de aventurarse por vertientes sonoras diferentes de manera activa y romper las burbujas de contenido presentes en el Internet. Resulta ser, finalmente, que el artista argentino forma parte de una joven generación de artistas que merecen que su música sea escuchada porque están rompiendo los límites del quehacer creativo. Hay inquietudes artísticas en Heartgaze y eso queda claro al escuchar su obra.
#LaCajita