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COMPLETA ENTREVISTA A ZAHARA: «ME APETECE MUCHO IR A SUDAMÉRICA»

Entrevista y transcripción por Claudio Musat.

 

Dentro del amplio espectro de artistas y estilos que la música es capaz de reunir, están aquellos que son capaces de entregarnos su estilo de vida y su forma de ser sin siquiera hacer sonar una nota, una cuerda o una tecla. Están esas personas que son capaces de comunicar emociones en base a sus palabras, y eso también es arte. Zahara, de 36 años, reconocida artista y cantautora española, es una de esas personas que sabe de entregar arte. Cajita Musical, en exclusiva, y en la previa de su show de este jueves 5 de marzo, conversó con ella sobre diversos temas: su carrera, su vida personal y su pensamiento ante la contingencia que el planeta vive en estos momentos.

Puedes comprar entradas para su show en Puntoticket.com. Club Chocolate, jueves 5 de marzo, 22 horas.

 

 

 

¿Cómo das con el éxito de la canción ‘Con Las Ganas’? ¿Lo esperabas así? ¿Imaginabas que la canción iba a tener ese alcance?

Cuando la compuse, que fue hace unos 16 años o 17 años, yo sentí que estaba ante algo distinto. No sé cómo explicarte, ¿sabes? Tenía la sensación de que había hecho algo que iba a ser especial, pero aún así no me podía imaginar nunca el alcance que ha tenido, la repercusión y que llegara a tantísima gente. Cuando la compuse, fue de esas canciones que acabé y la acabe llorando. Estaba súper compungida. Tenía unos 20 años, pensaba que había hecho algo muy emocionante y que tenía algo de magia, no sabría explicar por qué, pero aún a día de hoy sigo sin saber hacerlo, algo de esa premonición se ha cumplido.

 

Participaste como profesora de cultura musical para el programa “Operación Triunfo”, cuéntame más de la experiencia, ¿cómo se gesta este proyecto?

El programa lleva su tercer año, y siempre en esta asignatura la ha dado algún músico con alguna relación de cultura también, no solo con la parte de música. El primer año fue Guille Milkyway, que es un chico que tiene un proyecto que se llama “La Casa Azul”, y la verdad que es de las personas más cultas que conozco. Es un chico que daba unas clases preciosas de historia de la música alucinantes.

Luego le siguió Miqui Puig, que es otro músico catalán, pues igual que contaba música y les ponía música muy diferentes, y para este año contaron conmigo, porque yo ya había participado en programas que hay en España que se llama “Canciones Que Cambiaron al Mundo”, y que cuenta la historia de los movimientos sociales, como por ejemplo el Feminismo, LGBT, el cambio social y cómo la música acompañó a estos movimientos, cómo han sido fundamentales las canciones para ayudar a transformar al mundo.

Fue ese programa en el que yo no solo cantaba, sino que actuaba un poco como entrevistadora de otras bandas con las que hablábamos de estos temas, lo que les llamó la atención de mi a la gente que organiza este programa, y por eso me llamaron. La verdad es que yo dije que “inmediatamente”, porque era algo que nunca había hecho, y soy una persona a la que los retos le apasionan; entonces, no pude decir que no, y la verdad es que está siendo precioso ya que tengo total libertad, y lo que hago es plantear las clases desde mi experiencia, desde mi conocimiento, desde aquellas cosas que creo que son fundamentales que se tienen que saber cuando te dedicas a la música para entender de dónde venimos, y todos los avances técnicos que tenemos, todas las cosas que hemos descubierto, toda la música que saqué ahora bebe de todo lo que sucedió hace muchos años, y que está en continua evolución gracias a eso también, y es un poco lo que trato de enseñarles cómo la música está conectada.

 

Estás conectada con el mundo político, con los derechos humanos, ¿cómo es apoyar estas causas cuando muchos artistas hacen oídos sordos?

Me crié en una casa en la que se escuchaban principalmente cantautores, y cuando me atreví a hacer canciones era muy pequeñita. Tenía 12-13 años, y los músicos que escuchaba eran Silvio Rodríguez, Caetano Veloso, Javi Ruibal, Joaquín Sabina, todos músicos que en sus letras había una implicación y un deseo de ayudar a transformar el mundo, o al menos de unirlo, para que tomara consciencia, y fue eso lo que me inspiró desde que era niña. Los primeros conciertos que daba, normalmente tenían que ver con actos sociales de apoyo a alguna causa, conciertos benéficos para ayudar a una ONG, a un grupo pequeño o una organización que recaudaban fondos para algo, entonces esa unión siempre ha estado presente en mi vida, no ha sido una cosa impuesta.

Luego, creo que los músicos, a medida que vamos teniendo mayor repercusión y nos convertimos en personas con cierta influencia tenemos que aprovechar esta influencia y ser conscientes de ella, y utilizarla para precisamente ayudar a los demás a que se planteen cosas que a lo mejor ellos no lo han hecho. El acto de crear debe ser libre, yo no creo que los músicos tengan que ser reivindicativos porque siguen sus canciones, pero sí que creo que una vez que nos volvemos, en cierta medida, trascendentes públicamente y socialmente, sí que tenemos que utilizar eso. Siempre que puedo lo hago tanto en mis canciones, como en los conciertos que hago, las ayudas que hago como María Zara Bordillo Campo que hago ayudas a ONG, a todas las que puedo o de otra manera, de manera visible con mi cara, con mi imagen y con mis canciones intentando que todos tomemos consciencia de eso.

 

 

 

¿Cómo ves estos programas de formación de futuros músicos, en donde a veces se realiza música industrial?

Una de las cosas que en esta edición de “Operación Triunfo” se está intentando favorecer, es un poco la creación que parte de ellos, y que vayan un poco más allá de esta creación comercial. Es verdad que están en un programa que se llama Operación Triunfo, y que obviamente el objetivo es acabar viviendo de la música, e intuyo que todos quieren que les vaya muy bien, o si no, no estarían ahí, pero sí es verdad que todos componen. Les dan muchas clases de composición con distintos autores. Ellos están todo el día investigando y haciendo canciones. El hecho de que haya un personaje como yo, que viene del mundo alternativo y que no tiene nada que ver con ellos; que hayan contado conmigo también es una apuesta del programa. En general, los talent shows no me gustan como artista. Ahora, como consumidora desde mi casa de sofá pues me hacen gracia, y a veces los veo. De hecho, de Operación Triunfo estoy enganchadisima, pero yo no me presentaría, porque a mí me parece que a mí no me gusta esa exposición.

Cuando te dedicas a esto, es todo tan íntimo que yo me moriría de pudor sabiendo que me están grabando todo el día, que estoy siendo juzgada todo el día. Creo que la manera de dedicarse a esto es ir haciéndolo poco a poco, no teniendo prisa, y a veces me da la sensación que estos programas lo que hacen es impulsar esa ansia, esa prisa, y yo creo que no hay que tenerla. De hecho, esto es un camino. Lo interesante es disfrutar cada pasito que das. Yo he empezado a vivir tranquilamente de la música ahora a los 36 años, pero llevo haciendo canciones desde los 12 y no me arrepiento cómo lo he hecho. Me gusta mucho haber ido muy poco a poco la verdad.

 

Eres poetisa, ¿cómo nace esta pasión por la escritura, que también debe ayudar en el proceso de crear música?

La manera que tengo de hacer canciones, de hecho, tiene mucho que ver con la poesía, porque yo escribo a veces textos poéticos o textos más narrativos y esos acabo transformándolos en canciones. Tengo un libro de poemas que acabo de sacar que se llama “Teoría de los Cuerpos”. Me impulsó a sacarlo toda la cantidad de poemas, de textos, de historias que tenía guardadas y que me daba pena que no vieran la luz, porque al final se habían transformado en canción, pero que estaban ahí y que me apetecía compartirlas con la gente, y es un poco eso, el dar salida a esas ideas que al final no acaban siendo canción pero que están ahí y que también forman parte de mí y que a la gente le ayuda a conocerme más y a descubrir más lo que hago.

 

¿Cuál es la diferencia de escribir música y hacer poesía?

Cuando escribes poesía pasan cosas muy buenas, donde eres súper libre en cuanto a estructura. Cuando hablo de estructura, me refiero a una estructura de una canción, porque una canción tiene un estribillo al final. Un estribillo desde el punto narrativo es horrible. Imaginas una película a la que media hora tuvieran que repetir una escena simplemente para que la gente se enterara. Cuando haces una canción a veces quieres contar algo, y tienes que repetir lo mismo que dices antes. No tiene ningún sentido. A veces la canción comienza hablando de una cosa y acaba hablando de otra, y a mí es una de esas cosas que me ha pasado con las canciones: que muchas veces me veía atrapada como en un redil creativo que me limitaba y me impedía desarrollarme y expandirme. Por eso la poesía, en ese sentido, me encanta. Luego tiene lo malo, y la otra diferencia que en una canción tienes una frase que no es la más bonita del mundo. Una buena melodía hace que se arregle. Tienes una red que te protege, que es la música: cuando estás con el poema, el poema está solo, está vacío, es crudo; es estimulante, pero da más vértigo porque no tienes red debajo. Si te caes, te has caído y no tienes una música que te salve una mala frase.

 

 

 

Tienes una carrera extensa, cantas desde los 12, te ha tocado vivir este proceso de la digitalización musical, ¿cómo crees que ha impactado en la industria musical? Donde ahora se miran los números en plataformas digitales, donde ya no se compran tantos discos…

Me crié en la era digital, había MySpace. Con esta red era súper feliz: compartía mi música, subía mis conciertos, videos caseros, era como una forma de estar en contacto con mis fans, sin necesitar una discográfica, sin necesitar un apoyo comercial o publicitario. Estaba yo y ellos. En ese sentido, siempre vi lo positivo de estar en una era digital. Entendía que se vendían menos discos. Siempre intenté ver eso como un reto más que una limitación. Es decir, a la hora de hacer discos, ahora que tengo mi propio sello, es cuidar mucho el formato físico. Ya verán, porque llevaré discos allí, que son, por ejemplo, el último disco que se llama “Astronauta”: es una caja, tiene dentro un mapa, porque es el viaje que hace este astronauta. Tiene un libro con relatos; hay una carta de tripulante para que viajes conmigo y acaba funcionando, porque la gente no se está comprando un disco. Un disco no se lo compran porque lo escuchan en Spotify, en iTunes o donde sea, pero lo que se compran es la experiencia, pero me he dado cuenta que invirtiendo ahí, pensando, creando un objeto, no un disco.

Eso por un lado, y luego por otro, me parece genial que tengamos tantas opciones de escuchar música tan inmediata y aprovecharlas. Estaba ahora aquí pensando en que tenía la entrevista con ustedes y he pensado: “Voy a escuchar a Francisca Valenzuela, que me gusta y que es chilena para inspirarme”, y lo he podido hacer inmediatamente, y no he necesitado bajar a una tienda comprarme el disco. Dos minutos antes de dar la entrevista la he estado escuchando, entonces creo que eso es muy positivo, porque hace que, ante la curiosidad o la duda, vayas directamente a la fuente y lo puedas descubrir, y esa inmediatez es muy positiva.

 

Tienes música con letras bastante variadas, le escribes al corazón, letras para gozar, bailar, también letras más directas, confrontacionales, ¿cómo es el proceso de escribir?

Aunque sean tan distintas y es verdad que tengo este lado esquizofrénico en la música y en las letras (risas), el proceso es el mismo y surgen de las vísperas: las canciones que hago es porque hay algo que me toca, que me molesta, que me hace llorar o que me hace reír, que me salva la vida, tengo una canción de baile que es ‘Caída Libre’ que se la dediqué a mi amiga, porque nos fuimos juntas a una discoteca, todo lo que nos pasó en un día y medio lo termine plasmando en esa canción, y es una canción que es una oda a la amistad entre dos chicas y que nadie las juzgue, ni piense nada y todo da igual. Luego está ‘Con Las Ganas’ que habla de romperme el corazón.

Tengo una que es ‘Hoy La Bestia Cena En Casa’ que habla de una situación política que hubo aquí hace unos años en España, pero todas surgen del mismo sitio, que es lo que yo siento, lo que me afecta. Tengo una canción del último disco donde hay muy poca metáfora y la letra dice “no quiero volverte a ver” y básicamente, literalmente, estoy diciendo “aléjate y me das igual, tronco, no me importas”, no hay ninguna metáfora, ni estoy escondiéndolo, ni estoy intentando dulcificarlo y ponerlo más bonito, porque hay veces que no hace falta, que las cosas hay que soltarlas como vienen, esa es la magia de la música, la conectas con una metáfora, conectas con un insulto a veces o conectas con una frase super elaborada y otras con un simple “me muero por verte” le toca el corazón a todo el mundo y no está escondido, no está tapado ni nada.

 

¿Has podido escuchar artistas chilenos? ¿Harías algún tipo de colaboración con algún artista chileno?

Me he dado cuenta que había muchos más artistas chilenos que me gustaban que los que pensaba, que no reconocía que eran de ahí. A Francisca Valenzuela la conozco hace un montón y me encantaba, una artista que descubrí este año, porque el año pasado hizo una colaboración con Bunbury, Mon Laferte, es que me encanta, me dejó fascinada: tiene una fuerza, vi una actuación suya y me enganchó muchísimo, me pareció increíble. Luego hay un artista que hace música electrónica, que es Nicolas Jaar, que es chileno pero también estadounidense. Es de familia chilena, pero no vive allí, y que hace música electrónica que me fascina, porque yo estoy entrando mucho en ese universo de la electrónica pequeñita y de buscar nuevos sonidos, es como uno de mis favoritos, la verdad es que me encanta y crea buenas canciones.

 

 

 

¿Cómo se gesta la gira por Latinoamérica que viene después de la gira de teatros en España?

Acabo de terminar la gira de teatros hace una semana, ha sido preciosa. El año pasado estuve girando con bandas, eran conciertos súper festivos, con bailarines en el escenario; fue una locura de intensidad, de energía preciosa pero agotadora. Tengo muchas canciones que son mucho más pequeñitas, más íntimas, más de carga emocional, así que decidí también hacer una gira también con banda, pero con este repertorio. Con las canciones más del corazón, de romperse un poquito. Ha sido precioso porque ha ido mucha gente, y todas y todos dispuestos a destrozarse, a dejarse, a abrirse el pecho y a pasarlo mal pero bien.

No sé cómo explicarlo, es mágico, entonces la gente y yo estábamos emocionados, aparte el concierto acababa como si se estuvieran desvaneciendo, se acaba muy poco, poquito a poco, entonces todo el mundo, cuando acababa tenía como una sensación de paz, como se abrazaban, se besaban. Después de todo eso viene esta gira, que es por Latinoamérica en salas chiquititas, yo sola, voy con mi teclista con Martín Arnau. He hecho algunas canciones con él, trabaja con el sonido, aunque muchas veces esté yo sola en el escenario, hará que parezca que hay más músicos conmigo. Llevamos maneras de procesar el sonido en directo, ahí creamos efectos, no quiero desvelar mucho, pero sí, aunque esté yo sola la sensación es que hay más gente tocando, creamos ambientes y unas músicas, ruidos, que hacen que todo esto sea mucho más grande de lo que a priori es.

Lo que más me motiva de esta gira es volver a mis orígenes, yo sola como cuando empecé en Madrid, que me venía yo con mi guitarra, me plantaba en el escenario y me ponía a hacer canciones, y no tenía nadie quien me respaldara ahí. Estaba yo y a veces venían 50 personas, a veces 100 y otras 10, y para mí subirme a tocar para menos gente de lo que estoy acostumbrada en España. En el último concierto que hice en Madrid habían 5000 personas y esta gira tenía 700, 800, 1000 personas y ahora volver a sitios chiquititos me emociona un montón.

Vuelvo a sentir esos nervios de la primera vez que me apasionan, creo que nunca hay que olvidar eso, nunca hay que perder esa inocencia que tiene la música. Para mí, ir allí ante gente que no me ha visto nunca y que muchas personas de los que vayan son amigos de alguien a quien le gusto, me parece precioso recorrer miles de kilómetros, plantarme allí, ver sus caras y llevarme eso, y que sea el principio de mucho. Desde España, cuando hacemos estos viajes, no es para que sea una cosa que sea para el recuerdo sino para sembrar, es poner la semilla de una relación que espero dure mucho tiempo. Se me hace muchísima ilusión esta gira, sé que quedaré agotada, pero me da igual, no quiero perderme nada, quiero vivir la cultura, probar toda la comida, escuchar a todas las personas que conozca, toda la música que haya allí, los chicos y chicas que vengan a verme, prestarles atención, escucharles, saber por qué mi música desde tan lejos les conmueve. Me apetece mucho vivir esta experiencia, ojalá vaya bien y me permita volver muchas más veces.

 

Eres una artista que tiene posiciones políticas claras, ¿qué opinas de lo que está pasando en Chile y en Latinoamérica en general?

Me parece terrible. Cuando uno piensa en la política, debería el político armarse de valor para defender al pueblo, no en contra. Me parece terrible lo que ha pasado en estos años en los países latinoamericanos, y en concreto lo que está pasando ahí, cuando nos enteramos no sabíamos qué hacer desde mi humilde lugar para ayudar. No teníamos claro si tenía sentido hacer concierto, pensamos al final que sí, y que la música y la cultura no tiene que parar e ir con más ganas que nunca. Tocar, darlo todo, escuchar a la gente. Yo hago canciones con lo que pasa en mi país, sobre las políticas carentes de empatía, por desgracias están en esas.

 

Cuéntanos más de la escena indie en España, donde lo urbano ha ido ganando gran lugar a nivel mundial.

Creo que el indie es como un gueto. Tiene su público que ha ido creciendo, que ahora mismo es una burbuja que no tiene hasta cuando. Tengo una sensación de que no puedes divulgar mucho, la música indie en los últimos años se tiende a definir con un sonido, con una puesta en escena; yo lo llamo la épica, la épica musical, que yo creo que por un lado se está agotando y se están abriendo a otras músicas y evolucionando, lo cual me parece fundamental. Por otro lado, me parece que esta burbuja indie tiene que pincharse, porque no tiene tanto sentido, no tiene tanto público para que haya tantos festivales. Me parece que algo va a pasar, y ojo que me encanta ir a tocar a festivales, me encanta que esta música esté de moda en ciertos lugares de España y entre un público muy concreto, pero creo que no es real. Es un momento que estamos viviendo pero que no se puede mantener mucho.

 

¿Cómo ves el rol femenino en la música actualmente?

Me parece muy precioso el cambio que está sucediendo en la música: las mujeres en la música. Creo que es un principio, se nos está empezando a tomar en serio, que este cambio de paradigma que está sucediendo en todo el mundo con las mujeres, en general con cualquier profesión, se empieza a dar también en la música, pero creo que es muy lento. Creo que era tan necesario que pasaran tantos cambios, que es muy llamativo, porque de repente de no haber músicas, de no haber chicas tocando baterías, ni el bajo, solo cantantes y cantante casi siempre de mainstream, ver de repente mujeres tocando batería como a Rufus T. Firefly, que Julia es la batería o grupos como Las Ginebras, montado solo por chicas, o Las Odio, cada vez se empieza a ver más músicas que tocan el bajo, que tocan la guitarra y que no solo son la corista de la banda, y que empiezan a asumir puestos fuertes en las bandas, y es tan llamativo que dicen “wow, ya ha cambiado, ya hemos mejorado”, y simplemente es la punta de todo lo que hay que cambiar.

Llegar a un festival y que te encuentres a un equipo técnico que sea encabezado por mujeres, que haya bedliners, managers, músicas, que esté más equilibrado, porque el desequilibrio en los festivales es bestial, los carteles de los festivales siguen estando monopolizados por los hombres. Queda mucho, es un momento precioso porque está cambiando, sé que está cambiando rápido para muchas personas, pero por desgracia demasiado lento para las mujeres. Los festivales no asumen su cuota de responsabilidad.

Hay que hacer pequeños esfuerzos para llegar a la normalización, y sin ellos siempre va a seguir pasando esto, creo que cuando se habló en su momento en otros puestos de trabajo de la discriminación positiva en las empresas, sobre todo de los puestos de poder, era una cosa que se echaban las manos a la cabeza: esto tiene que ir por méritos, pero cuando hay un hombre y una mujer que lo hacen bien hay que apostar por la mujer para que eso sea como un estándar normal, para que la siguiente vez no haya que mirar a la mujer.

La siguiente vez te va a dar igual, porque van a haber tantas mujeres como hombres, y va a estar todo tan equilibrado que ya no te va a llamar la atención, entonces es un medio, no es un fin. Cuando la gente habla de la discriminación positiva, piensa que es algo negativo, es que piensan que va a ser así siempre. Es solo un momento, un paso intermedio hasta conseguir una normalización, pero es completamente necesario, sobre todo asumirlo por parte de los gobiernos y los responsables de la programación de los festivales.

 

Cuéntame de tu disco Astronauta, que ha tenido gran éxito en el público.

Es el último disco que he hecho, lo saqué con mi propio sello. Monté un sello hace 5 años y lo utilicé para sacar mi anterior disco y este, es mi segundo disco que saco con mi propio sello. El poder gestionarlo todo es maravilloso, estoy rodeada de un equipo maravilloso con el que confío y que puedo hacer las cosas a mi manera. Se llama “Astronauta” porque hay como un leitmotiv, es como este viaje de un astronauta que abandona su vida en la tierra y se pone a buscar más allá, y hay un momento en que quiere volver, pero se da cuenta que no es posible: no se puede volver a la tierra y no se puede buscar otro planeta que habitar.

Esta es una metáfora de cómo me sentí yo cuando fui madre, con ese abandono de mi vida tal y como la conocía y entender que no iba a volver, y que no pasaba nada porque no volviera sino que tenía que encontrar otro planeta que habitar en el que sentirme bien con mi nueva vida, y las canciones son los recuerdos de esa vida que se llama “el astronauta”. Todo esto viene contado con ese libro, con unos relatos que cuentan todo este viaje, este mapa, esto que va más allá de canciones, con este hilo conductor que es el viaje del astronauta.

Luego, musicalmente con Matthew Twaites, productor británico, me gustaban muchas bandas que había producido, sobre todo una, que se llama Mystery Jets, y nos fuimos a Gales a grabarlo. La experiencia fue preciosa, porque fue un disco grabado con la banda en directo, en la tranquilidad del amor hacia la música a las canciones. Fue una experiencia preciosa. Luego, al compartirlo con el público, tuvo una acogida maravillosa. Me está dando cosas super buenas, la verdad.

  

 

Autoeditaste un par de discos, fundaste tu propio sello, ¿qué tan difícil es realizar un trabajo autodidacta?

Requiere mucho tiempo, mucha búsqueda. Creo que la autogestión no es válida para todo el mundo. Me parece una opción más. Creo que hay sellos muy buenos, discográficas que trabajan muy bien, pero mi experiencia no fue así. Lo que necesité fue hacer las cosas por mi cuenta: empecé cuando tenía 20, vivía en Granada, me buscaba mis propios conciertos, me grababa mis maquetas, me montaba las cosas por mi cuenta y eso me hizo aprender cómo funcionaba este negocio desde bien pequeñita y luego desde bien abajo.

Eso ayuda a todo a valorar luego todas las partes del proceso: también vas aprendiendo a base de errores continuamente, pero es como mejor. Si te asientan los conocimientos, también la manera en la que tienes de descubrir realmente lo que quieres y cómo lo quieres hacer. En mi caso, a pesar de todo lo que pude vivir, fue fundamental el poder haberlo hecho así y estoy muy contenta de poder levantar mi sello.

 

¿Qué significa para ti cruzar el charco y llegar a un país tan lejano como el nuestro?

Me emociona mucho, me parece precioso. Vivir aquí, hacer canciones en una habitación, en mi casa, en una callecita de Madrid y pensar que hay personas tan lejos que conectan con mis canciones y que tienen ganas de verme, me encanta. Es una de las cosas más bonitas que me puede dar la música, he viajado mucho, pero sin duda los viajes que más me gusta hacer son los que me lleva la música, en este sentido me siento muy afortunada de hacer lo que hago y poder ir tan lejos a visitarlos.

 

¿Qué esperas del público por este lado del planeta?

No tengo ni idea, no espero nada. No lo sé, voy con los brazos abiertos sin ningún tipo de pretensión. Voy a darles lo que yo soy. Ojalá les guste y quieran escucharme y participen de lo que hago, pero no tengo ninguna idea preconcebida. No sé cómo será y me encanta eso, quiero sorprenderme, y yo sí que tengo claro que quiero darlo todo: quiero dar un concierto completo y no solo tocar canciones del último disco, quiero hacer un repaso de toda mi carrera para que este primer acercamiento sea, pues, global, y que me puedan conocer un poco, pero de ellos no espero nada. Que vengan los que vengan y que les guste ojalá, pero ni siquiera lo espero, yo solo tengo ganas de ver qué hay, descubrirlo.

 

¿Qué se viene para este año?

Acabo de sacar una canción que se llama “Soy Un Aeropuerto”, y que es una versión que hago de Marti Perarnau, de mi teclista, en donde él tiene otro grupo y del disco “Mucho” y esta es mi canción favorita de ese disco, y decidí tocarla en piano y grabarla con él en un concierto en directo en la gira de teatro. En unas semanas saldrá una canción que hice con Luisa Sobral, que es una compositora y cantante portuguesa. Preciosa ella, es increíble. Ahora estoy con una gira nueva en España: hay un programa de televisión que saldré ahí próximamente, pero no se puede adelantar nada, y mi idea ya es empezar a componer mi próximo disco. Bueno, no tengo fecha para sacarlo, estoy en el proceso de creación, incluso me apetece mucho este viaje porque creo que será muy inspirador.

 

Entrevista y transcripción por Claudio Musat.

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