
Travis Scott volvió a Chile y nos dejó a todos con la boca abierta. Su gira mundial Circus Maximus aterrizó en un Estadio Bicentenario de La Florida completamente repleto el pasado 7 de septiembre, y lo que vivimos esa noche fue simplemente legendario. El show, agotado en tiempo récord, superó todo lo imaginable, llevándonos al borde de la locura con un despliegue escénico y sonoro que nos hizo vibrar de principio a fin.
La jornada arrancó de la mejor manera posible: Pablo Chill-E, el rey del trap chileno, calentó motores como solo él sabe hacerlo. ¡Qué energía! Desde los primeros beats de Singapur, Shishi Walk, Vibras y My Blood, el estadio entero estaba de pie, coreando cada palabra como si la vida dependiera de ello. Pablo Chill-E no solo preparó el ambiente, ¡lo encendió por completo! La multitud ya estaba al límite cuando La Flame hizo su aparición.

Después de una espera que se sintió eterna, las luces bajaron y la magia comenzó. ¡Travis Scott en escena! El estruendo de Utopia resonó por todo el estadio, y en ese momento, todos supimos que estábamos a punto de ser testigos de algo inolvidable. Gritos, saltos, y la energía a mil desde el primer segundo. ¡No había forma de resistirse al Circus Maximus!
El setlist fue un viaje por sus más grandes éxitos, y cada canción era una bomba de adrenalina. FE!N, que tocó cuatro veces (Pocas para este humilde reportero), Goosebumps, Modern Jam, Sicko Mode… ¡El estadio entero explotaba de emoción! Los mosh pits no paraban, y era como si el espíritu de Travis hubiera desatado un frenesí colectivo. Algunos hasta tuvieron que salir del caos, ¡porque la intensidad del artista más carismático del mundo no daba tregua!
Pero Travis no se limitó a lo predecible. Nos sorprendió con joyas como Drugs You Should Try It y Mo City Flexologist. Y uno de los momentos más épicos de la noche fue cuando invitó a cuatro ragers a subir al escenario. ¡Imagínate! Travis Scott, en plena conexión con su público, creando una atmósfera tan única que parecía un sueño hecho realidad para los afortunados.
Visualmente, el show fue una locura. Aunque algunos no tenían la mejor vista por el escenario 360°, nadie podía negar que la energía en el aire era arrolladora. Nadie se quedaba quieto, todos saltando y gritando al ritmo frenético que La Flame nos marcaba.
Este concierto también fue la revancha que todos esperábamos desde el Primavera Sound 2022, donde su set nos dejó con ganas de más. ¡Y vaya que nos dio más! Esta vez, Travis nos entregó una noche cargada de adrenalina, visuales impactantes y una energía que hizo temblar cada rincón del Estadio Bicentenario.
Definitivamente, uno de los momentos más grandes del año. Travis Scott reafirmó por qué es uno de los reyes indiscutidos del hip-hop mundial. Con miles de fanáticos extasiados, este show fue mucho más que un concierto: fue una experiencia para recordar toda la vida. ¡La Flame prendió fuego a Chile y nosotros no podemos esperar a que vuelva!