El músico nacional conversó desde México sobre Carita de gato, canción de Jorge González que fue reversionada junto a Diego Lorenzini y que es el último estreno de su próxima grabación de estudio. Además, se dio el espacio para dialogar sobre la crisis actual que vive la música en Chile.
Por Patricio Piña Fernández.
Al contrario de lo que muchos pueden imaginar en relación a la dificultad que puede significar grabar un disco en el contexto actual, para Angelo Pierattini esto no ha significado ninguna complicación, sobre todo considerando que trae consigo un estudio portátil que le ha permitido realizar este trabajo. Han pasado largos seis años desde su último trabajo como solista, con Baila Dios, sin embargo, esa espera ya tiene fin, debido a que su próximo álbum se encuentra en gran parte grabado y es de esperar -según confirma el mismo músico- que sea publicado el próximo semestre de este año.
El compositor nacional vive hace cerca de tres años en México, específicamente se encuentra residiendo en la capital del país azteca, donde convive con un amigo con el que ya lleva un mes y una semana en confinamiento voluntario. Antes de la compleja situación actual, y aunque si bien la mitad de las canciones las ha grabado en tierra mexicana, hay otros sencillos en los que ha realizado su registro musical acá en Chile, ya que también ha viajado en este transcurso hacia el país.
“Canto para mi pueblo y Carita de gato fueron grabadas totalmente acá en México, en mi casa, al igual que Vida quiero tus muertos. Mientras que en el caso de Soy un aprendiz, grabé gran parte de esta canción cuando viajé a Chile. Ahora con la tecnología y las comunicaciones existentes, no es necesario estar en el mismo lugar para grabar un disco”, comenta el compositor nacional, quien detalla que el lanzamiento de este disco va a estar compuesto de alrededor de 10 canciones.
Foto: oficial de su nuevo single.
En febrero de este año realizó la grabación final de Carita de gato, cuarta canción de su quinto disco como solista. Este single fue producido Angelo Pierattini y Diego Lorenzini, donde los registros instrumentales fueron realizados sólo por el líder de Weichafe, a excepción de las voces y guitarra acústica. En tanto, la mezcla y masterización estuvo a cargo de Valentín Fertorández, músico y amigo de ambos artistas.
¿Por qué decidió elegir a Carita de gato como una canción reversionada para su próximo disco?
Es un tema increíble y fundamental, porque el disco Mi Destino del año 99’ fue un álbum que escuchaba muchísimo en ese año y era bien de cabecera mío. Marcó una época en mi vida, ya que me inspiró a hacer música y a hacer letras. Y en general, Jorge González es como muy inspirador y a Diego (Lorenzini) le hizo mucho sentido, ya que es muy fans de Jorge también.
¿Cómo se dio la participación de Diego Lorenzini en este proyecto?
Diego vino hacia acá de gira y él me escribió en su momento. La verdad es que a él no lo conocía, sólo lo había visto una vez en un festival. La cosa es que tenemos un amigo en común y a través de él pidió si se podía alojar en mi casa y no tuve ningún problema en eso, así que nos conocimos acá en mi hogar y estuvimos mostrándonos canciones y discos que nos gustaban.
Hasta que hubo un día en que ambos teníamos un show y decidimos tocar un tema en conjunto, donde lo más lógico es que debía ser de Jorge González, quien es un ídolo para nosotros. Nos demoramos dos horas en ir a almorzar y probar sonido, luego de eso lo grabamos y dejamos registrado. Se fue dando todo súper espontáneo, ya que a ratos mirábamos la canción y se armaba sola, eso se dio porque hay una gran afinidad musical con él.
Foto: Instagram de Angelo Pierattini.
¿Cómo se fue gestando esta mezcla entre la música folklórica y el rock inherente prácticamente a su esencia? ¿Cuál fue su inspiración principal en lo que respecta a la composición musical del álbum?
El folklore en mí ha estado siempre. En el primer disco de Weichafe del año 99’ (Tierra Oscura del Sol) hay una canción que se llama de Espalda al cielo, que es un vals con acordeón, y en el álbum Weichafe del 2002 (Weichafe) hay una canción que se llama Domingo feliz que es el mismo estilo de Carita de gato. Mientras que en Mundo Hostil (2018) casi todas vienen de una génesis folklórica.
Acá en México el folklore es algo que se come, se respira y es un todo. Cuando uno está lejos del lugar de donde es, como que florece mucho más la raíz y creo que también este disco tiene una identidad que me gusta mucho, ya que están impresas muchas cosas de las que hago.
Es claro que, en cuanto a la letra, en este disco usted relata principalmente lo que tiene que ver con su vivencia personal y actual.
Siempre mis letras son autobiográficas. Afortunadamente la gente cuando las escucha se siente reflejada porque en la vida nos pasan cosas parecidas, así que es bonita esa conexión. Me gusta ese tipo de letras que son sencillas y de una acción cotidiana, donde si proviene de un mundo más imaginario, me gusta que también mantenga una relación con la simpleza o sencillez. La imaginación es muy importante, pero lo que digo tiene que ver con un sentido de pretensión, me gusta que mis letras sean construidas con pocos elementos.
Me imagino que tenía planeada una gira después del lanzamiento de este disco, ¿cuál era más o menos el itinerario que tenía agendado para los próximos meses?
Tenía acá el lanzamiento digital de mi disco como solista, que ya tenemos que reagendar la fecha. Además, estoy terminando un disco con Cordillera, banda que tengo con Carlos Cabezas, y estoy terminando de componer el disco con Weichafe que saldrá el próximo año, pero que estaremos grabando en este año. Este 2020 estoy decidido principalmente a grabar, a componer y a promocionar mi disco como solista en el próximo semestre, pero se ve súper incierto todo.
Mi idea era lanzarlo en un teatro bonito y hacer algo en las ciudades más importantes de Chile como: Santiago, Valparaíso, Concepción, Puerto Montt y La Serena. Acá en México, lanzarlo en algunos clubes que he tocado, pero nadie sabe qué va a pasar en los próximos días. Hay que enfocarse en generar contenido en nuestras redes, porque la música tiene un cobijo y una necesidad de apañe en estos momentos; eso es lo bonito que se genera.
Foto: Facebook de Angelo Pierattini.
Hace unos días los representantes de los artistas nacionales enviaron una carta a las emisoras y canales del país, en la que invitan a los medios a programar más canciones locales para salvar al gremio de la crisis. ¿Qué otras medidas más se deben adoptar?
Estas medidas son buenas y plausibles, por ejemplo, hace poco supe que en las emisoras se está tocando un 30% de música chilena. Sin embargo, igualmente hay que ver el desglose de artistas, porque puedes tocar 100 veces a una persona y dos veces a otra, y finalmente la torta terminando repartiéndose mal de igual forma. La solución no va por las medidas.
Pongo el ejemplo de la Constitución de Chile, la que no va a mejorar con reformas, va a mejorar con cambios profundos y con una nueva Constitución. Esa es la carta magna y la estructura básica del país sumado al sistema que impera actualmente. Aparte que Chile no es un país industrial, entonces es difícil que cambiando un par de cosas se pueda cambiar algo tan esencial.
Chile es un país de materia prima y todo funciona dentro de esa lógica, por eso los cambios de fondo son tan importantes. Para que la industria musical mejore hay que cambiar el sistema económico, porque la música es una rama más de tantas en un país y en Chile se hace más negocio con la música de afuera que con la de adentro. Lamentablemente en la actualidad la música nacional es una estructura independiente, no es industrial, es frágil y es precaria.
Actualmente un 90% de los trabajadores de la música se declara como independiente.
Es que claro, no hay gremio, no hay protección social y la SCD hace un esfuerzo como recaudadora por tener una protección para los trabajadores, pero en realidad nosotros no tenemos esa protección ni seguro de cesantía, ya que no tenemos empleadores. Si vamos a hablar de industria, hablemos en serio, ya que acá en Chile lo que tenemos es una estructura independiente que funciona a pulso con las ganas y el amor que todos le ponemos, y con el talento musical que hay que es gigante.
Lamentablemente acá no hay una industria detrás que apoye la música y esté ahí para ejercer un trabajo. Hay una estructura base que no apela eso, porque Chile en términos de producción local no apela a eso en ninguna área, ni en la ropa, ni en la música ni en la cultura ni de los zapatos ni de la comida; en nada.
Todos los trabajos exitosos son independientes y creo que la industria de la música va a llegar a ese punto cuando Chile a nivel de Estado trabaje su producción como una industria, ya que tenemos un Estado pequeño que no se hace cargo por nada ni nadie. Estamos hablando de un cambio neoliberal que es muy profundo, las cosas no van a cambiar de un día para otro.
Lenwa Dura dijo en un live en Instagram que: “La EMI (sello discográfico) no paga por la reproducción de Spotify y YouTube de Tiro de Gracia. Recién en este año estoy ganando por mi último disco”. ¿Le ha pasado algo parecido?
No, porque soy un músico independiente. En la única banda multinacional que estuve fue Bambú y claro, a los cabros les hicieron firmar algunos contratos súper negros y pierden todo. Esto tiene que ver con que la música es tuya, pero donde está grabada no, ese es el fonograma.
En mi caso soy dueño de mis másters porque los he pagado, pero muchas veces los sellos pagan los másters y se convierten en los dueños de la grabación de esos temas y finalmente, la radio produce la edición de estudio. Eso pasa cuando las canciones generan tanto dinero que la propiedad se convierte en acciones.